Por los diseñadores gráficos

viernes, 17 de octubre de 2008


Como todos podréis comprobar (todos los que hayáis leído este blog en alguna ocasión) hoy disfrutamos de nuevo diseño en el blog. Como en cualquier cosa que requiera de diseño y buen gusto, he requerido los servicios de mi diseñadora gráfica preferida, y el resultado salta a la vista. El blog ha pasado de tener una estética "barbie en los años 70" a algo mucho más profesional.

La labor de un diseñador gráfico se nota. Una aplicación puede ser perfecta, la panacea, la solución de todos los males de este mundo, pero si es fea... no tiene nada que hacer. Nadie visitará la página, nadie comprará la aplicación, el cliente pondrá mala cara, el usuario se reirá directamente de ti. En definitiva es un trabajo fundamental, si el cual ningún medio multimedia que dependa de la imagen puede sobrevivir.

Por desgracia pese a lo importante es un trabajo infravalorado. En España ni siquiera disponemos de una titulación universitaria que recoja las necesidades de todo diseñador gráfico. Lo más parecido lo podemos encontrar en diplomaturas y ciclos formativos de grado superior , en general ofrecidos por estamentos privados (desconozco si estos títulos gozan de convalidación). Padecemos por tanto a nivel educativo de un gran vacío de formación (e información) en un área que requiere de verdaderos profesionales (una colleja desde aquí a las universidades). Los profesionales del diseño suelen salir en España de combinaciones muy diversas: Bellas artes + cursos en aplicaciones de diseño, Publicidad + diseño 3D + imagen y sonido, realización + diseño multimedia, etc. En todo caso disponemos de grandes profesionales en España dedicados al diseño gráfico, lo cual partiendo de las bases de las que dispone este país es muy meritorio.

Uno de los principales problemas del diseñador es su falta de reconocimiento. El usuario (y jefe...) medio, tiende a pensar que el proceso de creación de un diseño es como ese efluvio que emana del ámbar. Temas como conocimientos de imagen, color, esquema, creatividad, etc... están (por lo visto) al alcance de cualquier niño de cinco años (aunque se contrate a un diseñador). Por tanto es tendencia ofrecer presupuestos miserables o criticar de forma desmedida cualquier diseño, como si hubiera sido "parido" en cinco minutos y con unas tizas de colores. Cuando alguien se sienta delante de una tableta gráfica y un pc corriendo un photoshop o un gimp y se encuentra con una página en blanco... descubre lo complicado e irritante que es, primero tener una idea, segundo plasmar esa idea en algo que no provoque el ridículo y el sonrojo... y tras varias horas pensando y otras tantas diseñando empiezas a contrastar tu diseño con tu documento de recogida de requisitos. El trabajo, como cualquier trabajo creativo, requiere de más de una neurona en funcionamiento... esto es, es difícil.

A la vista de mi cucada de web, no me queda otra que "sacar a hombros" a la artista (la invitaré a cenar), y darle las gracias por hacer que el nº de profesionales del diseño en este país vaya en aumento. Desde aquí un abrazo a todos los diseñadores, maquetadores, animadores (animación en 3D, cheerleaders no...), dibujantes, etc. sin discriminación de sexo, raza, origen o religión.

Sed buenos ;) (y tened buen gusto)

Las mentiras sobre la sanidad pública

miércoles, 15 de octubre de 2008

Ayer estuve viendo cifras, leyendo sobre el tema, y charlando con enfermeras del servicio andaluz de salud (suerte que tiene uno de tener de todo un poco en la familia) y pasé mi tarde noche lamentando largo y tendido algunos de los bulos que rodean al sistema sanitario Español. La gente se ha sumado a la tendencia de cargar las tintas contra la sanidad pública, yo personalmente creo que estamos confundiendo al "enemigo". La sanidad, bajo mi humilde opinión y en general, no tiene la culpa de nada (bueno, no tiene la culpa de todo). Cojamos a cualquier empresa, con un número X de trabajadores y una productividad P(X) (productividad dependiente del número de trabajadores). Introducimos un elemento de distorsión Y (actualmente Y = "crisis económica")... ¿cuáles son las consecuencias naturales de esta ecuación?. Lo normal suele ser que se reduzcan los presupuestos de nuestra empresa X y que por tanto ésta resuelva en reducir plantilla para reducir los gastos fijos y equilibrar el presupuesto... todo normal ¿no?. Entonces... ¿por qué nos empeñamos en que la sanidad debe ser distinta?.

La sanidad, le pese a quien le pese (sobre todos a aquellos que piensan que la sanidad es un concepto celestial sustentado por el amor de un ente superior, ya sea Dios, el gobierno o España), es una empresa. Se dedica a salvar vidas, a aliviar el dolor, a mantenernos sanos... ¡pero es una empresa!. Si se le reduce la inversión de capital reacciona como cualquier otra empresa, reduciendo los costes fijos (personal, instalaciones, medios) o los costes variables (contrataciones). Para más "I.N.R.I." a los trabajadores del sector salud se les maltrata como a cualquier otro trabajador: se les solicita hacer horas extra (que no se les paga), se les retiran los bonus en cuanto se les aprieta el presupuesto, se les multiplica el trabajo al reducir las contrataciones, se pone en tela de juicio su moral si no trabajan gratis porque los pacientes quedan sin atención (desde cuándo trabajar gratis es "moral"...). Y los sindicatos a todo esto... divagando sobre el sexo de los ángeles, calladitos, que así pensarán que están más monos.

Otra gran mentira (muy difundida, y sorprendente al conocer lo que piensa la gente) es que la sanidad es gratuita... Miren, si algo he aprendido en estos 25 años es que "gratis" no existe. La sanidad pública la pagamos (¡anda que si la pagamos!) todos los que trabajamos. Y no, no la pagamos mediante el IRPF. Todos pagamos religiosamente la seguridad social mediante nuestra nómina. Dicha nómina contiene una serie de conceptos, entre ellos "conceptos generales", que es donde pagamos la sanidad. El montante resultante ronda los 110€. Así que gratis... lo que se dice gratis... como que no (por no mucho más dinero podríamos pagarnos un seguro sanitario privado).

Pagamos la seguridad social todos los meses pero esta tiene menos dinero... ¿hay menos trabajadores cotizando?, si, hay paro, pero esto no implica directamente que la sanidad pública reciba menos dinero. Entonces... ¿contra quién cargamos nuestras iras?. Pues contra quien hace los presupuesto para sanidad, es decir, contra el gobierno. Este gobierno tan imaginativo que tenemos no conforme con reducir el presupuesto en educación (será que cuanto más incultos seamos menos protestaremos y más obedeceremos a la gran voz), reduce también el presupuesto de sanidad (pensando en que total, los enfermos van a quejarse a la puerta del hospital y no de la Moncloa).

Los hospitales y centros de salud lo están pasando mal, sus trabajadores peor. El sistema no funciona, y ellos son los primeros en sufrirlo en sus carnes. Que no se nos olvide, son tan humanos como el resto, y tienen que llevar un sueldo a su casa como todos nosotros. Se les exige mucho y se les reconoce poco su labor (sobre todo al colectivo de enfermeras/os).

La próxima vez que oiga que en un centro de salud falta persona, padezca una lista de espera, o no tenga un médico disponible para atenderle... antes de ladrarle a la enfermera, auxiliar o médico de turno piénselo un par de veces. Lo mismo ese profesional de la salud están tan jodido o mosqueado como usted.

Sed buenos ;) (y sanos)

Dedico este artículo a Manuela (más conocida como Manoli), a quien le debo la salud y la vida (y más de una vez) y por ello y tantas otras cosas le estaré eternamente agradecido.

Duros a pesetas y cerebros de mosquito

martes, 14 de octubre de 2008


El ser humano me tiene profundamente sorprendido (y consternado). Los rebaños de ovejas demuestran una inteligencia colectiva mayor que los rebaños de personas. Y es que la masa demuestra ser totalmente manipulable. Es terrible y sorprendente ver como unos pocos (los políticos) consiguen meter sibilinamente en nuestras cabezas las ideas que ellos consideran buenas (las ideas que a ellos les conviene). Primero se nos convenció de que la culpa de la crisis no era de nadie de España (era de Bush) y ahora se nos convence de que si la bolsa reacciona al alza todo es que todo va bien, y que todo está solucionado. Que crédulos que somos.

Estando así el patio, hoy me congratula comunicarles que ya no hay crisis. El presidente de caja Madrid se acaba de comprar un apartamento de lujo en Manhatan. Yo esperaba (como en toda buena crisis) ver a banqueros saltando de sus ventanas. Pero nada más lejos de la realidad. Si el otro día me sorprendía la noticia de los suplementos millonarios para los directivos de los grandes bancos (tranquilos, podéis hacer el mal, que aquí no pasa nada), y una segunda noticia sobre el cierre de una gran empresa, que fue celebrada con una comilona multimillonaria (a mi cabeza vinieron rápidamente los músicos del Titanic, dando glamour al momento mientras el barco se hundía... y los ricos se salvaban vestidos de mujer). Esto que está ocurriendo es una vergüenza y un insulto a la inteligencia.

Hablemos de economía a nivel de calle. Esta ocurriendo lo siguiente: Los ejecutivos y directivos, movidos por la codicia y la falta de escrúpulos (háganme el favor de no confundirme la suma de condicia y falta de sentido común con capitalismo) se metieron en operaciones sumamente arriesgadas. La gente (la gran masa que tanto idolatro), pensó que todo el monte era orégano y se lazón de cabeza de invertir (aunque no tuvieran un duro) animados por la facilidad con la que los bancos prestaban dinero. El sistema (evidentemente) se fue viciando hasta llegar a límites surrealistas y ridículos. Y claro... pasó lo que tenía que pasar, los precios subieron tanto que la gente se "ahogó" (los "anti patriotas" como yo ya lo avisamos, pero como somos "malos" nadie nos hizo caso). Lo que todos llaman "pinchazo de la burbuja inmobiliaria" yo lo llamo "triunfo del sentido común sobre el surrealismo". El precio de los pisos no tenía (ni tiene aún a día de hoy) ni pies ni cabeza. Evidentemente los bienes inmuebles empezaron a devaluarse y con él el apalancado sistema financiero que lo sustentaba. Y el resto del cuento ya es historia.

¿Qué solución se le ha dado a todo esto?. Muy sencillo, intervenir (con nuestro dinero, que a nadie se le olvide que es NUESTRO), y salvar a las entidades bancarias. Algo así como darle un caramelo a tu hijo después de que rompa la tele del salón y un par de jarrones. Que había que salvar al sistema bancario... vale, de acuerdo. Pero que se ha de quedar la cosa sin dirimir responsabilidades... eso no cuela pollo. Al contribuyente se nos pide que pongamos el dinero para salvar al sistema, pero de paso el dinero para que el rico sea cada vez más rico. Todo se soluciona con subvenciones (entregadas a dedo)... ¿por qué no subvencionar también la vivienda? ¿por qué no subvencionar también los coches?, oye y ya puestos ¿por qué no me subvencionan a mi? lo mismo me lo merezco más que esos locos con traje de chaqueta que han sufrido de carestía moral (que no económica) durante muchos años.

Yo salvaría a los bancos, despediría a la cúpula directiva y luego me encargaría de que el ICO se preocupara de nuestras empresas, abarataría el despido (si, por Dios, lo haría, recuerden el artículo de ayer), daría un repaso al estatuto del trabajador para que el punto anterior no sirviera de arma arrojadiza para explotar al trabajador y... y por qué no, pediría que me subvencionaran (porque yo lo valgo).

Ahms... se me olvidaba. No nos hemos librado de la crisis, para el que no lo sepa lo que ocurre en España no es culpa de Bush (lo lamento). El paro está por las nubes, no tenemos un duro en el bolsillo, los jóvenes no podemos comprar casa y el nivel de endeudamiento de nuestro sistema bancario es el mayor de la OCDE. Tengan cuidado, que no pánico, que el barco no ha salido a flote.

Sean buenos ;) (y prudentes)

El absentismo laboral...

lunes, 13 de octubre de 2008


Hoy quería escribir un post dedicado a Fernando Alonso, que este fin de semana firmó una carrera excepcional en el gran premio de Japón. Pero escuchando la radio (el programa de Carlos Herrera en Onda Cero), me he topado con un tema mucho más... singular, el absentismo laboral en España.

En increible lo que trabaja el españolito medio con tal de no trabajar. Las cifras oficiales nos muestran un 6% de absentismo laboral en la empresa privada, que se dispara hasta un 10% en los estamentos públicos. Cabría preguntarnos... ¿qué está ocurriendo aquí?. Pues dos cosas, una muy conocida y generalizada en España, a la gente no le gusta trabajar, y un segundo punto de inflexión, a mucha gente que trabaja no le realiza su trabajo, le realiza el dinero. Para explicar a este segundo supuesto y dar sentido a la falta de identificación del trabajador con su trabajo, podríamos encontrar miles de razones: Realización de un trabajo para el cual no se tiene suficiente cualificación, trabajar en un puesto de menor cualificación de la que se posee, desinterés por el trabajo que se realiza... pero, aunque este tema me resulta sumamente entretenido (otro día volveremos sobre él), mi elección para hoy será el sujeto del primer punto, el auténtico, único e irremplazable "vago profesional".

El vago profesional es un auténtico maestro. En España se dan casos de personas que consiguen bajas de varios años de duración, que encadenan bajas laborales e incluso que consiguen excedencias de por vida... casos más comunes prolongan el café de la mañana durante horas, directamente no aparecen por su oficina, se van a hacer la compra... etc. Este problema del absentismo no es trivial, produce millonarias pérdidas.

Adicionalmente a estas cifras de absentismo hay que añadir un segundo fenómeno: el "absentismo presencial". Llamamos absentismo presencial a aquellas personas que aún encontrándose en su puesto de trabajo, no desempeñan trabajo alguno. Personas que llegan a pasar más horas hablando por teléfono que trabajando, que mantienen varias páginas y foros de Internet obviando sus obligaciones laborales, etc. ¿Nunca ha sido víctima de un funcionario que no se encontraba en su puesto de trabajo? ¿Nunca ha trabajado como externo en una empresa donde el cliente se volatilizaba sistemáticamente a la hora del café?. Efectivamente, es la triste realidad de muchas empresas en España.

Razonemos un poco. Estas personas se alimentan del sistema pero no inyectan nada en el. Cobran sus salarios pero no dan como resultado ninguna productividad. Se escudan en procedimientos legales para impedir que los empresarios puedan despedirlos (con el tiempo uno se da cuenta de que NADIE protege a la empresa... ni tampoco al verdadero trabajador). Las empresas contaminadas ven reducir el índice general de productividad, ergo ven reducir sus ganancias. Con menores ganancias nos encontramos ante la excusa perfecta para no subir los salarios. Y con salarios congelados el verdadero trabajador pierde poder adquisitivo. Si eres un capitalista (como yo) hace varios párrafos que todo esto te sonará... y te sonará a podrido.

Cuando encuentren a gente fuera de su puesto de trabajo indefinidamente, ausente cuando debería estar allí, navegando perennemente por Internet... sean tan amables de acordarse de este blog y tengan la delicadeza de darles un toque, esa persona colabora como una hormiguita (lo mismo que el que no recicla, no ahorra agua, etc) a hacer nuestra vida un pelín más puñetera. Hay mucho parado deseando trabajar, y trabajar de verdad. Y es que ya lo decían en Cádiz

- "¡Manolo, cuánta alegría me da verte!¿qué tal están tus hijos?"
- "Pues bien, el mayor están en la Junta de Andalucía, la mediana está de diputada, y Joselito está colocado en la diputación provincial..."
- "¿Y el pequeño?"
- "No, el pequeño trabaja"

Real como la vida misma...

Sed buenos ;) (y trabajar duro)