De visita al zoo. Así comenzó mi mañana de domingo. Hacía mucho tiempo que tenía ganas de ver animales algo más de cerca de lo que permiten las fotos o los medios de comunicación. Y así fue, pasé la mañana y gran parte de la tarde viendo increíbles ejemplares, dignos de admiración y cuya preservación es totalmente necesaria. Jamás deberíamos perdonarnos el hecho de perder a tales maravillas de la naturaleza.
El resto del tiempo lo pasé viendo animales salvajes. Y vaya que si eran salvajes. Pululaban libremente, sin nada que los detuviera, campando a sus anchas y haciendo lo que les daba la gana. Y ciertamente tras pocos minutos llegué a una conclusión muy sencilla, los animales "salvajes" no estaban en las zonas acotadas a tal fin y separados del resto mediante mamparas de cristal... los verdaderos animales salvajes estaban fuera. Gritaban, corrían, empujaban, tiraban cosas al suelo, a la gente, a los pobres animales... en fin, un espectáculo lamentable.
Las bestias de las que hablo estaban dividida en dos rangos de edad, de 3 a 15 años y... bueno, y sus padres. Era lamentable ser testigo de escenas completamente dantescas, donde se sucedían conversaciones como la siguiente:
Sujeto diminuto A: "Papá, a ver si conseguimos darle en el ojo al elefante. ¡Uy!, ¡casi!, jajaja".
Sujeto lamentablemente no tan diminuto B: "¡Casi hijo!, ¡inténtalo otra vez a ver si le das!, jajaja".
Rozando lo surrealista. El padre animaba al hijo a que tirara cacahuetes apuntando a los ojos del elefante... Y digo yo... ¿por qué no jugamos los demás a darle patadas en los coj**** a ambos y así nos reímos todos?. Ya puestos y si tan divertido es torturar al pobre animal, por qué no eliminamos el factor cobardía que entraña todo esto (porque eso si, joder gratis, con una valla electrificada de por medio, no sea que el elefante se defienda) y dejamos que el elefante juegue también un poco.
Si en un sitio no se podía gritar ellos gritaban (pobres peces, espero que fueran todos sordos), si no se podía correr ellos corrían, si no se podía pisar el césped ellos lo pisaban, etc. etc. etc... ¿para qué demonios están hechas las normas?, ¿qué tipo de energúmenos están criando esos padres?, ¿de dónde han salido semejantes padres?, ¿no les da un poco de vergüenza?, ¿por qué nadie los sanciona?. Si esto es el viva la virgen y que cada uno joda al vecino como le de la gana mucho cuidado... porque cualquier día les podría tocar a ellos. Eran tan masivo el pasotismo por el civismo que abrumaba.
Señores padres, sean educados, eduquen a sus hijos, y muy importante, que estos no hagan lo que les de la gana. Ser padre es duro, estoy de acuerdo, pero pasar olímpicamente de la educación de tus propios hijos JAMÁS será una opción. Si no... lamenten luego las consecuencias, que a la vista de las circunstancias muchos no querrán oírlas.
Sed buenos ;) (pero serlo de verdad leñe)
El sectarismo de RNE
Hace 12 años
3 comentarios:
Yo estuve la semana anterior, y coincido contigo en todo. Y eso que íbamos con 8 niños. Incluso uno termino castigado durante 2 horas por discutir que si podía tirar los consabidos cacahuetes a los osos. No lo hizo pero al final lo comprendió.
Tienes razón en lo de los padres. Los niños se comportan como los dejamos comportarse.
Buenas! Soy aquel que se sienta a la derecha de tu padre en el trabajo! Jeje. Pues un saludo y comentarte que coincido en cada punto y en cada coma de tu comentario sobre los inoportunos y maleducados diablos de monstruos malcriados sin valores, que hacen a uno plantearse la paternidad muy seriamente. Respecto a los zoos, no soy muy favorable, considero que los animales domésticos deben vivir con las personas y los salvajes sin restricciones de libertad; aunque nazcan en cautiverio, su estado natural instintivo es la libertad, como ocurre en el ser humano; para conocer animales salvajes ya tenemos la tele o los safaris para los pudientes, pero no considero que haya que sacrificar la libertad de un animal por el egoismo del ser humano con el fin de satisfacer su curiosidad y conocimiento. Además, luego pasa lo que pasa, que los visitan en el zoo alimañas enanas, desagradables y odiosas. Encima de encerrados soportando gentucilla, pobre cruz.
Un saludo!
PD: Tu padre te quiere mucho; sé que lo sabes pero te doy fe, me habla maravillas de ti siempre que tiene oportunidad.
Ya lo dijo Thomas Hobbes:
"Mi libertad acaba donde comienza la de los demás".
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