Conducir... es un placer

sábado, 11 de octubre de 2008


Últimamente está en boga de todos los medios de comunicación (especialmente el grupo antena 3 con su campaña "ponle freno") el tema de los accidentes de tráfico. Resulta realmente chocante empezar cada lunes, además de con el habitual cansancio matinal, con una nueva cifra de muertos en accidentes de tráfico. La media por fin de semana suele rondar las 15 víctimas... una cantidad realmente sobrecogedora.

Humildemente pienso que todos estos accidentes, cifras, etc. no llegan al común de los mortales. Los habitantes de a pié de cualquier gran ciudad viven totalmente convencidos del "nunca me va a pasar a mi", "eso es que conducían como locos", "todos los accidentes les ocurren solo a la gente joven", y un largo etc... todo son excusas. Y es que el ser humano es un animal que se rodea de excusas (en cantidades industriales) para huir y eximir su responsabilidad, para (en la mayoría de los casos) tratar de convencerse a si mismos y con algo de suerte e ignorancia al de en frente. Realmente aburre escuchar los clásicos "de algo hay que morir" cuando vez a alguien fumarse 20 o 30 cigarrillos al día, o cuando pone su hígado al extremo tras tres copas de dudosa calidad en cualquier bar. También son clásicos los "de un cáncer puede morir cualquiera", "por fumar no me voy a quedar impotente", "coger una borrachera de vez en cuando no es malo", "hay que probar de todo, si no la vida resulta muy aburrida" (tranquilo, la muerte antes o después la vas a probar), etc. La lista es enorme, y un día podríamos dedicar todo un post a las conocidas como "excusas baratas".

Volviendo a los conductores, además del efecto "excusa" que comentábamos arriba se produce otro aún más cobarde y terrible, el reflejo. Nadie nunca jamás reconocerá que conduce mal... de hecho es sorprendente ver como todo el mundo considera que conduce bien... en cambio muere gente. La contradicción es tan evidente que al menos nos debería obligar a reflexionar.

En un solo día conduciendo por Madrid he podido ver muchas cosas. He conducido (como tantas otras veces) respetando escrupulosamente las reglas de circulación (entre otras cosas porque no me gusta conducir y obedecer la normativa me ahorra pensar), con la salvedad de que esta vez he tratado de ir pendiente no sólo de lo que ocurría a mi alrededor, si no lo hiciera estaría en peligro, sino además de las incorrecciones de los demás conductores. Las conclusiones son cuando menos... "curiosas". No he adelantado a ningún coche, salvo a los aparcados en doble fila. Me han adelantado todos los demás coches que circulaban por la vía. Sólo un coche me ha señalizado alguna maniobra correctamente con los intermitentes (todos los demás o los usaban tarde o directamente no los usaban). He estado a punto de chocar en una intersección al saltarse el otro coche un STOP. 16 coches (contados) se han saltado semáforos en rojo, uno en concreto se saltó tres consecutivos. Un coche hizo un cambio de tres carriles completamente en diagonal y sin señalización para tomar una salida a una vía de servicio. Un hombre de avanzada edad cruzó por el centro de una carretera de 3 carriles en cada sentido. La lista es larga (podría continuar un buen rato).

Todo esto debería hacer que nos planteáramos varias cuestiones. ¿De verdad conducimos tan bien?, ¿son tan malos los demás conductores?, ¿los jóvenes son el único problema o los adultos en general con exceso de ego (y CV) son también parte del problema?, ¿somos tan indolentes ante las cifras de muertos?. De verdad, deberíamos pensar... y levantar el pié.

Un saludo y sed buenos ;)

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